Según algunos científicos del Sleep Assessment and Advisory Service, cómo dormimos, podría tener una relación con nuestro carácter, nuestra personalidad. Algunas posiciones diferentes, a la hora de dormir, fueron analizadas, y se encontró bastantes similitudes en los sujetos a los que se realizó la prueba:
Agarrada a la almohada y encogida.
Es una variación de la posición fetal. Aquí la persona se agarra a la almohada en busca de una necesidad de compañía que le proporcione contacto físico, afecto y protección. Son personas que pueden sentirse solas y que están desanimadas interiormente, aunque no lo reconozcan exteriormente.
La estrella de mar.
Esta postura tiene una variante muy parecida que es la número tres, pero con los brazos hacia arriba rodeando la almohada. El que los brazos y piernas estén abiertos nos habla de apertura, de comunicación. Son optimistas, altruistas, amables, generosos con su escucha, tranquilos. Suelen ver la botella medio llena.
Boca abajo.
Dormir en esta postura está ligado a personas sociales, a menudo nerviosas, impulsivas y un poco cabezotas. Su impaciencia les lleva en ocasiones a la imprudencia, a no aceptar las críticas y a bloquearse ante situaciones complicadas. El detalle del tobillo cruzando la pierna habla del miedo a aceptar los posibles cambios.
Boca abajo piernas y brazos cruzados.
Es una postura poco frecuente y nos habla de personas cerradas, introvertidas, con miedo a relacionarse y al contacto físico. Tienen el complejo isla y son celosas de su intimidad. Se sienten solas y les resulta difícil salir de su burbuja. Tienden al resentimiento y les cuesta expresar sus emociones.
Muchas almohadas.
No es muy común, pero las personas que adoptan esta postura son inquietas, nerviosas y están en continua búsqueda de apoyo, pues tienen la necesidad de ser protegidas. Nos situamos así en la cama cuando en nuestra vida estamos desequilibrados de alguna manera y nos sentimos perdidos.
Boca arriba.
Las personas que duermen de esta manera tienen un carácter racional, controlador, están seguras de sí mismas y son desconfiadas. Racionalizan los sentimientos propios y ajenos. Tienen dificultad para mostrar sus emociones ante los otros, pues son reservados y exigentes, y además son muy curiosos y buenos observadores.
Posición fetal.
Esta postura la adopta la mayoría de la población. Identifica a personas que tienden a exteriorizar dinamismo, seguridad y confianza, pero que en realidad no son tan seguros como quieren hacer mostrar a los demás. Más bien son sensibles, tímidos y reservados. Su característica es la supervivencia a base de ocultar su vulnerabilidad.
El soldado.
Como soldados, estas personas son disciplinadas, reservadas, normativas, introvertidas y se sienten seguras con la norma. Las piernas y los brazos pegados denotan cierre, no quieren que nada exterior entre en ellos. Son perfeccionistas, poco tolerantes con los demás y con cierta tendencia a la rigidez mental.
De lado con los brazos pegados al cuerpo.
Los que adoptan esta postura al dormir suelen ser personas bastante sociales a las que les gusta estar en grupo y se integran bien. De buen carácter, les horrorizan las discusiones y huyen en todo momento de los conflictos y las confrontaciones. Son muy confiados y pecan de ingenuos.
Agarrada a la almohada y encogida.
Es una variación de la posición fetal. Aquí la persona se agarra a la almohada en busca de una necesidad de compañía que le proporcione contacto físico, afecto y protección. Son personas que pueden sentirse solas y que están desanimadas interiormente, aunque no lo reconozcan exteriormente.
miércoles, 28 de octubre de 2009
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